Tenacidad
Si bien la frase anterior parece evidente y lógica, muchas veces fallamos cuando intentamos extraerla del dominio del mundo deportivo y llevarla a casa. Después de todo, no tenemos competencias desarrollándose en nuestro hogar (no nos referimos por supuesto a una competencia boxística entre los niños por ver quién se queda con la última rebanada del pastel). ¿No tenemos acaso metas que perseguir en nuestra vida personal o familiar? ¿No tenemos una visión por nuestra iglesia, sociedad, ciudad, o país? Títulos universitarios, negocio propio, casa propia, organizar el patio, educar a los hijos, escribir un libro, bajar de peso, reorganizar los hábitos alimenticios, correr un maratón, hacer ejercicio, leer la Biblia, leer un libro por mes, servir en la iglesia, etc.
La palabra tenacidad proviene del latín tenax, cuyo significado es asirse o prenderse de algo. Podemos reconocer que posee la misma raíz que la palabra tenazas, la herramienta que nos auxilia a tirar o tomar de algo si requerimos cambiarlo de sitio o removerlo. Entonces la tenacidad implica asirse a una meta, voluntariamente ignorar las distracciones, enfocándose en hacer lo correcto y permanecer fiel a la tarea que nos conducirá a dicha meta.
Quien posee tenacidad muestra con su accionar que no se soltará (posee una fuerte resistencia), que seguirá avanzando rumbo a la meta (posee una fuerte dirección), que no se desanimará (posee una fuerte motivación), que no admite distracciones (posee un fuerte enfoque) y que es capaz de superar aún los más fuertes obstáculos con creatividad (posee una mente fuerte). No nos espantemos con la repetición de la palabra fuerte, porque no estamos hablando en el plano físico (del mundo deportivo), sino del plano espiritual y moral, donde los músculos se miden y desarrollan en forma diferente.
Confianza
Confiamos en alguien cuando creemos conocer sus intenciones. Desconfiamos de alguien cuando creemos desconocer sus intenciones; aun más claramente desconfiamos cuando creemos saber que oculta sus intenciones. En el primer caso, haga lo que haga y diga lo que diga,creemos saber que todo se corresponde con sus intenciones. En el segundo caso, nada que haga o diga nos convence de que no oculta algo.
¿Cómo podemos creer que conocemos las intenciones de otras personas? ¿Cómo podemos justificar esta creencia? A simple vista nos damos cuenta que las intenciones de otros son completamente invisibles a nuestros ojos. Lo más cerca que podemos estar de ellas es saber lo que otros dicen que son sus intenciones. Pero, ¿cómo podemos saber si lo que comunican es cierto? Y quedamos donde mismo, sin saber a qué atenernos.
La creencia de que conocemos las intenciones de otros seres humanos tiene siempre algo infundado. Podemos interpretar las intenciones como conversaciones que tiene alguien consigo mismo sobre su relación con las cosas, los seres vivos y los seres humanos que existen en el mundo. En general, una conversación en la que se dice a si mismo lo que ellos le provocan y lo que se propone hacer con los mismos. Por definición es una conversación siempre potencialmente privada y opaca a los demás. Más nos vale no pretender que la escuchamos o que la conocemos de ninguna manera.
La Audacia
Emprende y realiza acciones que parecen poco prudentes, convencido, a partir de la consideración serena de la realidad con sus posibilidades y con sus riesgos, de que puede alcanzar un bien.
La mala utilización de dicha virtud es, la osadía, por la cual realiza acciones poco prudentes pero no a partir de la realidad y ni mucho menos son para conseguir un bien, sólo para alimentar un egoísmo.
Por tanto, la audacia debe ser moderada por la razón. Entonces se convierte en la hermana menor de la fortaleza.
La acción rápida que conlleva la audacia es recomendable después de la reflexión previa, que es un acto de la conciencia.
La verdadera virtud de la audacia no es la imprudencia, ni osadía irreflexiva, ni simple atrevimiento. La audacia es fortaleza, virtud imprescindible para la vida del alma.
La lucha denodada dará a tu espíritu fortaleza, el andar con esfuerzo continuado hará de ti un héroe, camina siempre con la debida audacia acompañada del necesario discernimiento.
Creatividad
La creatividad es la capacidad de crear, de producir cosas nuevas y valiosas, es la capacidad de un cerebro para llegar a conclusiones nuevas y resolver problemas en una forma original.La actividad creativa debe ser intencionada y apuntar a un objetivo. En su materialización puede adoptar, entre otras, forma artística, literaria o científica, si bien, no es privativa de ningún área en particular. La creatividad es el principio básico para el mejoramiento de la inteligencia personal y del progreso de la sociedad y es también, una de las estrategias fundamentales de la evolución natural.Es un proceso que se desarrolla en el tiempo y que se caracteriza por la originalidad, por la adaptabilidad y por sus posibilidades de realización concreta.
Creatividad es la producción de una idea, un concepto, una creación o un descubrimiento que es nuevo, original, útil y que satisface tanto a su creador como a otros durante algún periodo.
Todos nacemos con una capacidad creativa que luego puede ser estimulada o no. Como todas las capacidades humanas, la creatividad puede ser desarrollada y mejorada. Así, existen muchas técnicas para aumentar y desarrollar la capacidad creativa. Una de las más interesantes es la conocida como mapas mentales.